miércoles, 16 de octubre de 2013

Cracks en Blanco y Negro: Angel Labruna

Maestro de muchas generaciones, fue, es y será por siempre un ganador. Pocas personas consiguen lo que quieren y en donde quieren, Angel Amadeo Labruna es una de ellas.

Con la sangre roja y blanca en las venas, a los 8 años empezó su amor con la banda cuando su padre lo llevó al club del barrio. Ni La Boca, ni Boedo, ni Avellaneda, Núñez su barrio y su destino lo unía a River donde fue el más grande lejos.

Debutó el 18 de junio de 1939 con la camiseta “Millonaria” y no se la sacó más durante 20 años siendo figura de uno de los equipos más grandes de la historia del fútbol argentino: "La Máquina" junto a Juan Carlos Múñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera y Félix Loustau. Es el jugador que más veces vistió la banda con 515 partidos. Convirtió un total de 292 goles en River pero, sin dudas, los más gritados fueron los 16 goles que hizo enfrentando a Boca, récord que nadie todavía pudo igualar. Además, su influencia goleadora, ayudó a conquistar al club de Núñez un total de 13 títulos nacionales- 9 Primera división, 3 Copa Ibarguren y 1 Copa Escobar-.

A pesar de llevar a River a lo más alto, un telegrama le dijo a Angelito que no podía seguir en su casa: “Yo de River no me fui, más bien me dijeron que me tenía que ir, que es distinto”, declaró Labruna en su momento. Como cuando te echan de donde vivís Labruna estaba perdido, un paso breve por el Rampla Juniors uruguayo y Rangers de Talca chileno no lograron llenar el vacío que le dejó River. Hasta que apareció Talleres para salvarlo literalmente de que se mate, y a pesar de esto, su cabeza siempre siguió estando en el Monumental. Finalmente, se retiró en 1960 a los 43 años con la camiseta de Platense que le abrió las puertas luego de su paso poco exitoso por el club cordobés.

En el esplendor de su carrera Labruna sufrió la ausencia de la selección argentina en los campeonatos mundiales por eso solo conquistó 2 títulos con la albiceleste: la Copa América de 1946 y 1955. Pero igualmente no se quedó sin jugar un Mundial, lamentablemente, con una mala experiencia: Suecia 1958 y el desastre son siempre recordados por la eliminación temprana de un equipo con grandes jugadores.

Pero la historia no termino ahí. Angelito siempre quería más. En 1967 le ofrecieron entrenar a  Defensores de Belgrano y él aceptó. Fue su primer club como entrenador donde en ese campeonato clasificó primero de la división B. Luego pasó por Platense hasta que se reencontró con su amor, River, desde ‘68 hasta el ’70 etapa donde no consiguió títulos, pero iba a tener revancha. En 1971 agarró a Rosario Central, que luchaba campeonatos pero no lograba títulos. Labruna cortó esa racha y salió campeón después de ganarle a Newell’s en semifinales con la recordada palomita de Poy.

En 1975 volvió la gloria, volvió su gloria. Después de 18 años sin salir campeón nadie más que él podía sacar de esa racha negativa a River. El Metropolitano de ese año fue un quiebre en su carrera como técnico armando un equipo imbatible. A ese título lo siguieron 5 más y la leyenda de Labruna creció traspasando las décadas y las generaciones.

Además dirigió a Talleres de Córdoba, Racing, Lanús, Chacarita y Argentinos Juniors, club que dirigía cuando falleció como consecuencia de un paro cardíaco.

Gastón Ninin (@gasty93)

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