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martes, 18 de junio de 2013

Otra pincelada del "10"

Con la vuelta de nuestro gran emblema y capitán a la mítica Bombonera, el “Xeneize” se reencontró con parte del fútbol que supo jugar. Juan Román Riquelme se cargó la ofensiva en su espalda y cada pelota que cruzaba la mitad de la cancha pasaba por sus pies, en líneas generales un partido discreto de Boca, con fallas en la defensa, como durante todo el campeonato. 

Walter Erviti ya no sorprende, jugador de toda la cancha literalmente, es el que siempre se encarga de arreglar los baches de sus compañeros, por izquierda, derecha y ahora como llegador, definiendo lo que fue la ventaja para Boca ante Arsenal de Sarandí.

La actuación de Román fue algo de lo que todos esperamos de él, rápido de mente y limpiando cada ataque, que en cualquier momento te puede sorprender con alguna genialidad, lujo o lo que sea. 

En el segundo tiempo llegó una pincelada más de su magia: cuando se encontraba en las puertas del área rival, enganchó para la derecha, después para la izquierda y tiró una vaselina que si entraba había que clausurar La Bombonera -una vez más- .

De cara al futuro, esperemos que el 10 pueda hacer una buena pretemporada para el semestre que viene, que con él en cancha, es otra historia.

Por Juan Cruz Aznarez (@aznarezjc)

miércoles, 5 de junio de 2013

De a poco levanta

El domingo por la tarde Boca y Vélez jugaron un partido que, para cualquiera que no sigue la actualidad del fútbol argentino es un partido para la pelea por el título; pero hoy ambos tratan de escalar posiciones para terminar lo más arriba posible, Boca con 14 puntos y anteúltimo y Vélez una posición por arriba del xeneize con 15 puntos. Esto deja claras muestras de que viven una realidad muy similar, ambos apostaron todo por la Copa Libertadores, relegando el campeonato local.

Se enfrentaban dos realidades similares pero dos equipos muy distintos, el xeneize que fue superior a su rival, aún sin la presencia de Juan Román Riquelme,  generó una gran cantidad de situaciones de gol y manejó el partido en todo momento, de la mano del juvenil Juan Manuel Sánchez Miño que volvió loco a la defensa velezana. Un aspecto positivo para destacar de Boca, es que cuando le convirtieron (golazo de Federico Insúa) no se durmió y salió a buscar la igualdad, con un líder del mediocampo como Walter Erviti y con Cristian Erbes nuevamente en muy buen nivel. Llegó el empate con una gran jugada por la banda izquierda. Clemente Rodriguez se redimió de su infantil expulsión el miércoles pasado ante Newell´s y tuvo una buena actuación, sobrio en defensa y con mucho aporte en ataque.

La falencia de Boca pasó por algunas desatenciones de la dupla central, principalmente de Matías Caruzzo quien cometió la falta del gol, también por momentos Lucas Pratto y Facundo Ferreyra tuvieron libertad para moverse en el perímetro del área, pero en líneas generales fue un buen partido de Boca en este mediocre Torneo Final. La delantera tuvo a Nicolás Blandi como siempre intentando participar del juego además de convertir, y a Juan Manuel Martinez, aún resistido por algunos hinchas, que lentamente se va reencontrando con su mejor versión que se vio en el “Fortín”.

Capítulo aparte la agresión desleal de Fabián Cubero, capitán de Velez, no siendo la primera vez que actúa de esta manera, aplicándole un codazo descalificador a la figura del partido Juan Sánchez Miño, que ya no participaba de la jugada y el árbitro del partido Carlos Maglio argumentó que “no la vio”.

Es importante sumar en los tres partidos que quedan por el torneo local, y avanzar en la Copa Argentina, torneo al que no se le da importancia pero que entrega una plaza para el repechaje de la Copa Libertadores 2014.


El equipo del “virrey” va entendiendo al técnico, de a poco se ve en campo lo que predica el técnico más ganador de la historia boquense. Esperemos que el campeonato que viene, Boca este peleando desde la primer fecha hasta la última.

Por Juan Cruz Aznarez (@aznarezjc)

jueves, 30 de mayo de 2013

A pensar en lo que viene

Después de una derrota como la de ayer, dolorosa por cómo se dieron las cosas, tengo varios pensamientos y sentimientos encontrados. El primero fue que el mejor equipo de la Argentina en este último tiempo no lo demostró en estos 180 minutos y creo que eso en gran parte, es mérito de Boca. 

En el partido de ida se vio como claramente la presión xeneize hizo que Newell´s no pudiera desarrollar su juego; obviamente que por la forma de jugar que tiene la lepra siempre, salvo el 1er tiempo en la Bombonera, tuvo la posesión de la pelota, que como se vio en este partido si no tenes profundidad en los metros finales, la posesión no sirve, más que para un vistoso juego; pero lo que caracteriza a este equipo de Gerardo Martino, es precisamente eso, posesión y profundidad, cosa que no pudo hacer ante este Boca. Sin embargo este equipo al que todos se encargan de criticar, supo jugarle de igual a igual a este Newell´s que, comparto, es el mejor equipo de Argentina.

Boca creó las chances más claras en ambos partidos, en la Bombonera, dispuso de 3 chances claras para marcar una diferencia, siempre con nuestro capitán y emblema Juan Román Riquelme como estandarte de la ofensiva. En este partido revancha, en una ráfaga de 10 o 15 minutos, supo crear dos chances muy claras para anotar, con dos cabezazos de Nicolás Blandi, el 2do estrellado en el palo luego de un centro de Román. Quiero remarcar además el gran trabajo defensivo del equipo, en parte, comenzando por Agustín Orión, que en todo momento brindó seguridad, Leandro Marín que se ganó el puesto “vacante” de número 4 y la labor en este partido de vuelta de Claudio “Chiqui” Pérez que sorprendió a propios y extraños y la firmeza de Matías Caruzzo, que se vio empañada por su yerro en la tanda de penales.

No sorprende lo de Clemente Rodríguez, que parece tener 5 partidos en Copa Libertadores. En un partido así y como se estaban dando las cosas no puede hacer esto, haciéndole pagar los platos rotos a todo el equipo, pensando solamente en su calentura y en hacerle frente al árbitro sin pensar en lo perjudicial que era eso para el equipo más allá de su rendimiento regular,  además que nunca logró gravitar en ataque ni asentarse en defensa.

En lo que queda del semestre hay que pensar en los cuatro partidos del torneo local  y sumar la mayor cantidad, para terminar lo más arriba posible y buscar la clasificación a la Copa Libertadores 2014 sumando muchos puntos o ganando la Copa Argentina.

Más allá de los malos resultados del equipo suplente en el torneo doméstico, creo que el equipo titular, el de la Copa, logró una mejora enorme desde el partido de Corinthians en la Bombonera que se cambió la mentalidad y se mejoró la imagen de la fase de grupos.
Ahora y más que nunca, soldado del virrey.

Por Juan Cruz Aznarez (@chinoaznarez)

martes, 28 de mayo de 2013

Lo que importa es el partido del miércoles

Está más que claro que el objetivo de Boca es la Copa Libertadores. Solo basta con mirar la tabla del Torneo Final 2013 y darse cuenta que el xeneize ya dejó de lado el torneo local hace muchas fechas.
Con la derrota en la 4ta fecha contra Unión en la que se perdió 3-1 en la vuelta de Riquelme, uno podía suponer que las apuestas del Virrey iban a estar en la Copa. Así se llegó al récord negativo de 12 partidos sin ganar, que poco importa, mientras sigamos en la Copa; y desde ese partido ante el “Tatengue”, Carlos Bianchi, dispuso de dos equipos: el de la Copa, con titulares, y el del campeonato, plagado de juveniles y algunos hombres de experiencia un poco relegados a la titularidad. Este 2do equipo es el que no encuentra el juego, le cuesta generar situaciones y cuando le llegan le convierten, los ejemplos están a la vista.

Esto sucedió el domingo en el polémico horario de las 21.30. Boca se presentó con un equipo como ya acostumbra en el campeonato local, con juveniles a los que busca darles rodaje y experiencia, con algunos de más experiencia como es el caso de Silva, Viatri y Acosta. Y enfrente se vio un equipo de Newells que juegue quien juegue lo hace de la misma forma; quien no hizo lo mismo fue Boca. Sin la presión en la salida que había sido tan efectiva el jueves, que no permitió hacer al equipo de Martino su juego y mereció haber ganado Boca. 

Ahora vamos a lo que importa, que es el partido del miércoles, en el que Boquita puede quedar entre los cuatro mejores del continente. “El peor Boca de la historia”, como lo llamó Ramón. Todos conocen al  virrey y sabe cómo plantear estos partidos, además de tener un intérprete de lujo que sabe a la perfección lo que el DT quiere, no hace falta nombrarlo (JRR10). Esperemos que la ausencia de Guillermo Burdisso no afecte a la defensa que viene jugando en un buen nivel con dos jugadores recuperados como Matías Caruzzo y Leandro Somoza.

La Copa Libertadores es la obsesión de todo hincha xeneize. Esperemos volver a hacer historia, de la mano de nuestro capitán y del técnico más ganador de la historia boquense.

Por Juan Cruz Aznarez (@chinoaznarez)


lunes, 6 de mayo de 2013

Lo que la gente de Boca realmente festejó



La algarabía en las tribunas locales en el empate de ayer por 1 a 1 en La Bombonera se debió a lo que vienen siendo los Superclásicos de los últimos años en La Boca, sumado a la actualidad de ambos equipos.

No se festejó el empate. Se festejaron las desgracias de River: De tener un arranque soñado e ir ganando a los 40’’ tras un centro perfecto de Carlos Sánchez a Lanzini. De tener una muy buena primera media hora creando peligro y situaciones de gol de la mano de un Iturbe punzante, que ni Funes Mori ni Sánchez pudieron capitalizar. De agrandar por media hora a un defensor juvenil con cuatro partidos en primera como Álvarez Balanta, que le ganó de arriba a Silva y los mano a mano a Acosta; a un Lobo Ledesma que, no teniendo un regular desempeño hace años, le ganó él solo el mediocampo a Bravo y a Erviti; y de resucitar a Rogelio Funes Mori que hizo lo que quiso, pudiéndose haber hecho un festín, con Caruzzo.

Del discurso de “salir campeón” y regalar la posesión agrupándose atrás. De hacer crecer a un Boca limitadísimo y dejar que se lo empate Silva tras una espectacular jugada de Erviti.

De reemplazar a Iturbe, el único que inquietó después del pinchazo sufrido. De que entré el uruguayo Rodrigo Mora pensando que continuaría con su racha frente a Boca. De que ante su expulsión y la cargada general, Ramón Díaz ponga por delante su persona que sus colores. De ver a River en el segundo tiempo así, con la faceta que Ramón no reconoce públicamente: resignado, sin ideas ofensivas, sin la pelota y tirado atrás sin llegar al arco con uno de los peores equipos del campeonato, que no solo inexplicablemente pasó de ronda en la Libertadores, sino que del mismo modo le ganó sin su máxima figura al Campeón del Mundo.

También lo que se festejó fue que siete jugadores de las inferiores hayan dominado el segundo tiempo ante un equipo que pelea arriba. Al igual que se celebró que hace 10 años Boca no pierde un Súperclásico de local.

Pero tras la ausencia en la temporada pasada, fueron dos años lo que la gente de Boca tuvo que esperar. Es por eso que, lo que más se festejó, tanto en La Bombonera como en las casas, por absolutamente sobre todas las cosas, fue volver a verte, River.


Por NICOLÁS CARRIZO